Restaurantes y bares
Cosmopolita y acogedora, centro de reunión de diferentes culturas y nacionalidades, ofrece al visitante una enorme variedad de cocinas; desde la más tradicional y autóctona a la más exquisita, de autor e innovadora. Si su fuerte es el "pescaíto" frito, no flaquea en carnes, arroces y hasta platos exóticos. Como se dice por aquí, sitios hay "para dar y regalar", porque de "Málaga es el peine, pa que no peine".
Vía Crucis de tabernas Un recorrido culinario por la capital debe empezar por sus tabernas -algunas con más de un siglo- y por sus vinos. Existe en toda Andalucía -y en otras regiones tambien- la tradición del Vía Crucis: desfile procesional con estaciones de penitencia en cada una de las iglesias que halla a su paso. Te proponemos un desfile estacional nada religioso. Se trata de elegir una taberna o un bar y a partir de el parar en todos los que encuentres a tu paso. Como penitencia, una copa de vino.
Empieza en la Campana con un moscatel, sigue en la
Antigua casa del Guardia -la más antigua de la ciudad- y pide un Pedro Ximenez. De ahí al Quitapenas, y tómate otro tanto. En
Orellana se te permite la tapa -de arroz o gambas a la plancha, por descontado-. En la Posada un Barbadillo de Sanlúcar de Barrameda y en
Ajo Blanco un rosado para acompañar la porra antequerana. Hay que echarle al cuerpo algo sólido para aguantar. Un Ribera del Duero en
La Rebaná y un caldo canario y afrutado en la Tapería Siglo XXI. Y ahora... una buena siesta.
Del buen comer Desde el paseo marítimo Antonio Machado a la avenida Pintor Sorolla encontrarás toda clase de restaurantes y te aseguramos que todos son de primera. Para pescado y marisco
Sal Gorda, en la Malagueta; de cocina vasca el
7 de julio. Para los amantes de la pasta y la cocina tradicional italiana el
Commendatore o
Tommasino. Una parrilla con tangos y boleadoras en
Malena y mariachis y enchiladas en Nacho´s Tex-Mex. Chuletones de buey y ternera en
La Madre del Cordero y paellas y delicatessen en
Conde Ansurez.
Si quieres ir a un sitio realmente original, donde la decoración, el servicio y la cocina merecen una matrícula "cum laude", visita el
Bodegón de Gurpegui, en la zona del Cerrado de Calderón.
Al estilo bandolero Lo mejor es no conducir porque el vino de los Montes es traicionero, pero la decisión siempre es tuya. Mientras contemplas el paisaje impresionante de los Montes, tómate "la primera" del mejor moscatel en la
Venta Nueva, para visitar despues Los Olivos, en una pequeña desviación de la carretera general y donde podrás degustar unas migas con vino del terreno. La serpenteante vía te llevará a la Venta El Mirador de los Montes, muy cerca del cielo y una de las mejores para almorzar. La cocinera -María- lleva más de 50 años preparando sopas de ajo y magro con tomate. El vino, el de la casa o dulce, de los Montes.
Si prefieres ir directamente a una venta te sugerimos
El Túnel, perfecta para ir con niños y toda la familia. Debes encargar por telefono uno de sus arroces "caldosos", una mezcla de paella marinera y pollo que levantaría a un muerto.
Marisco y "pescaíto" Huelín es uno de los barrios marineros por excelencia y acoge numerosos restaurantes donde es probable que comas el mejor marisco de tu vida, aunque muchos digan que ese se come en Madrid. Uno de los establecimientos con más solera es
Mario-Eva, especialistas en gambas y frituras. Y para frituras Dos Erres, con aceite puro de oliva y en su punto de sazón. Marisco y conchas finas y mejillones en
Santa Paula.
Y para comer junto al mar, Pedregalejo y El Palo. En el
Tintero no dejes de probar los boquerones "vitorianos", en Casa Pedro, el salpicón de marisco y en el
Cobertizo salmonetes y calamaritos, ensalada malagueña y un buen moscatel para celebrarlo.