Introducción
La ciudad de Donostia-San Sebastián fue fundada hacia el año 1180 por el rey Sancho el Mayor de Navarra, aunque es de suponer que existía un asentamiento humano previo, posiblemente en el barrio actual de El Antiguo. Aquel recinto medieval, amurallado, es el origen de la actual
Parte Vieja, aunque de este primer período no se conserva ningún resto arquitectónico. Los edificios más antiguos conservados se construyeron a partir del siglo XVI. Entre ellos se pueden ver todavía algunos restos de las murallas en el
monte Urgull, el muelle o el aparcamiento del Boulevard.
A pesar de todo, el aspecto que presenta la ciudad antigua apenas nos deja unos pocos edificios de aquella epoca como la
iglesia de San Vicente y
basílica de Santa María del Coro y el convento de San Telmo, pues la ciudad tuvo que ser reconstruida tras el incendio que la arrasó el 31 de agosto de 1813. Este fue el inicio de una constante labor modernizadora de la ciudad que continuó con el derribo de las murallas que limitaban su crecimiento, y el inicio de la construcción de los ensanches ganando terrenos al río Urumea, a los arenales que rodeaban la ciudad y a las marismas. Este ensanche, conjunto urbano de gran interes, es conocido como el Area Romántica. En el destacan las edificaciones de finales del siglo XIX y comienzos del XX más emblemáticas como el Hotel María Cristina o el teatro Victoria Eugenia, los paseos del Boulevard o
paseo de Francia, la calle Prim, etc. En estos conjuntos se puede apreciar lo que se ha denominado como estilo eclectico, una reinterpretación de estilos artísticos anteriores aplicado a edificios de viviendas construidos con nuevos materiales.
Punto importante de visita en la ciudad es el paseo de
La Concha, al borde del mar, que une los dos extremos de la ciudad poniendo en comunicación dos destacados espacios urbanos separados en el tiempo pero no en el espacio: el puerto, cuyas obras se iniciaron en el siglo XIV y el
Peine de los Vientos. Pero por el camino se visitan otros lugares de interes como el Real Club Naútico, el
ayuntamiento, el conjunto de La Perla, el
palacio de Miramar y el funicular.
La población medieval tenía una clara vocación comercial que, con diversas interrupciones, mantiene en la actualidad gracias a su variada oferta de actividades culturales, gastronómicas, comerciales y turísticas. Estas se han ido adaptando al paso del tiempo, y de ciudad balneario visitada por la realeza europea en el siglo XIX, hoy San Sebastián ofrece una imagen moderna adaptada a las necesidades del turismo particular con interesantes ofertas culturales, especialmente en verano, y nuevas infraestructuras como la playa de la Zurriola o el
Palacio de Congresos del Kursaal.
Una vez visitada San Sebastián, podemos acercarnos a conocer los pueblos situados en su entorno que cuentan igualmente con un gran atractivo turístico y cultural. Entre ellas destacan por un lado las villas medievales, representadas sobre todo por Hondarribia, donde podemos visitar los impresionantes restos de su muralla, la iglesia parroquial o el castillo de Carlos V, y desde aquí realizar un paseo por el
monte Jaizkibel. Otro punto de interes es el pueblo de
Pasaia, situado al borde de la bahía del mismo nombre y que conserva todavía el gusto marinero en sus construcciones. Al oeste de San Sebastián podemos disfrutar de otras tres poblaciones costeras: Orio, con su casco histórico medieval y su activo puerto pesquero. Zarautz, centro turístico importante, con interesantes infraestructuras culturales (Torre Luzea, Campanario,
Itsas Natura-Escuela Museo del Mar, Fundación Photomuseum), sus monumentos y su tradición como playa interesante para la práctica del surf y finalmente Getaria, donde podemos disfrutar de su casco histórico, su oferta gastronómica y las infraestructuras portuarias que combinan la actividad pesquera con la recreativa.