Lugares de interés
El Triángulo de Oro Uno de los pasatiempos favoritos de los madrileños es pasear, y uno de los paseos más bonitos en Madrid es recorrer el llamado ?Triángulo de Oro?. Esta zona tambien es quizá la más visitada de Madrid y con buena razón. Recibe su nombre debido a los tres museos más importantes de Madrid, si no de España, que conforman los tres puntos de este triángulo: el
Museo del Prado, el
Centro de Arte Reina Sofía y el
Thyssen Bornemizsa. Pero hay otros lugares interesantes que bien merecen una visita, además de estos grandes museos.
Empezaremos en la estación de
Atocha. Si viajas en metro, baja en la estación Atocha y no la estación Atocha-Renfe. Al salir de la boca del metro, verás la estación justo en frente. Se construyó a principios de este siglo, pero no hace poco que se renovó y amplió para los trenes de alta velocidad (AVE) y ahora incluye un restaurante elegante con vistas esplendidas a una selva tropical interior. Desde la estación de metro, cruza la calle hasta el Paseo del Prado y gira a la izquierda. En los siglos XVII y XVIII, este Paseo era muy popular con la aristocracia, quienes construyeron muchos de sus palacios por esta calle y las aledañas. La primera parada en este recorrido, sin embargo, es el
Real Jardín Botánico. Se construyó bajo Carlos III y se abrió al público en 1781. Trajeron plantas y árboles de todo el mundo (más de 30.000 especimenes), convirtiendo así a este jardín en uno de los más importantes del país. El edificio central del jardín fue diseñado por Sabatini, el mismo arquitecto responsable del Palacio Real.
Gira a la derecha de nuevo en el Paseo del Prado. Subiendo una manzana por las aceras arboladas, se encuentra el museo más famoso de España y la piedra angular del Triángulo de Oro:
el Prado. Actualmente, se están realizando obras para ampliar el espacio de exposición. Desde hace mucho tiempo, demasiadas de sus obras maestras sólo se han podido ver en algunas cuantas ocasiones. Justo en frente del museo, verás una estatua dedicada a uno de los pintores más famosos de España, Diego Velázquez. El Prado es neo-clásico en cuanto a su diseño y se construyó bajo Carlos III. Las obras comenzaron en 1785, pero no finalizaron hasta 1819 bajo Fernando VII. Contiene unas 18.000 obras de arte (pinturas, esculturas, etcetera), con otras 12.000 en los almacenes del museo y 4.000 obras más distribuidas por otros museos. La reforma de este gran museo se ha hecho esperar. Si tomas la primera calle a la derecha, la calle Felipe IV, y pasando por la
Iglesia de los Jerónimos, llegarás a la calle Alfonso XII. Verás detrás de la verja de hierro forjado
Parque del Buen Retiro. Es uno de los pulmondes de la ciudad (el otro más importante es
la Casa de Campo). Aquí de verdad es posible escaparse de todo, encontrar un lugar bajo un árbol para echarte una siesta, organizar un picnic, etcetera. El parque originalmente sirvió como jardín del Monasterio de San Jerónimo, y más tarde del Palacio del Buen Retiro. Felipe II vivió aquí mientras se construía el monumental
Monasterio y Palacio del Escorial. Desafortunadamente, se destruyó gran parte del palacio durante la ocupación francesa en 1808. La única estructura que quedó a salvo fue el antiguo salón de baile que hoy en día es la sala de exposiciones,
el Casón del Buen Retiro. Hasta 1868, año en que se abrió al público en general, sólo la aristocracia podía disfrutar de este parque tan excepcional. Otros puntos de interes en el parque incluyen el
Palacio de Cristal, el estanque y el monumento a Alfonso XII, así como la estatua representando el diablo.
Si sales del parque por la Avenida de Mejico y la puerta principal del parque, nos encontraremos con uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid,
la Puerta de Alcalá en la Plaza de la Independencia. Tambien se construyó durante el reino de Carlos III (por algo se le considera el mejor alcalde-rey de Madrid), para embellecer una de las entradas principales a la ciudad. Se haría aún más famosa en España con la canción ?La Puerta de Alcalá? de Ana Belen, en la que la Puerta de Alcalá servía de testigo de los cambios más importantes que han habido en la sociedad española a lo largo de los años. Bajando por la calle de Alcalá, nos encontraremos con
el Palacio de Telecomunicaciones, o Correos, a mano izquierda. Es quizá la oficina de correos más bonita del mundo. Se dice que cuando Trotsky visitaba la ciudad, dijo que este edificio debería llamarse ?Nuestra Señora de las Comunicaciones?. Es una mezcla de estilos arquitectónicos y podría ser un palacio, una iglesia, y, ¿por que no?, una oficina de correos. Recomendamos una vuelta alrededor del edificio así como entrar para comprar algunos sellos. En medio del Paseo del Prado, se encuentra otro de los monumentos más famosos de Madrid,
la Cibeles (siglo XVIII), un tributo a la diosa romana de la fertilidad. Sólo se puede acceder a la estatua en algunas ocasiones puntuales cuando se bloquean las carreteras. Sin embargo, el mejor lugar desde donde contemplarla es desde el bulevar central del Paseo del Prado. Si quieres, puedes continuar bajando por la Calle de Alcalá, mediante el pasillo subterráneo, para ver otros dos edificios importantes de esta zona: el
Banco de España y el
Círculo de Bellas Artes, uno de los centros culturales más importantes de Madrid.
Baja por este bulevar hacia la estación Atocha, y pronto llegaremos a la segunda esquina del Triángulo de Oro,
el Thyssen Bornemizsa. Este antiguo palacio contiene la colección de la familia Thyssen-Bornemisza que ahora pertenece al gobierno Español (adquirida en 1993) y es, tambien, el lugar de unas exposiciones temporales muy interesantes. Se consideraba en su momento la mejor colección de arte en manos privadas, con más de 800 obras maestras organizadas por orden cronológico en las diferentes plantas. Un poco más abajo y en medio de la Plaza Cánovas del Castillo se encuentra otra fuente conocidísima, la de
Neptuno, construido, cómo no, bajo Carlos III.
Si seguimos bajando por el Paseo del Prado hacia Atocha, tendrás que girar a la derecha y cruzar la calle Atocha (a la estación de metro). Gira a la derecha por lo que parece un pequeño pasadizo (Santa Isabel). Verás los ascensores de cristal contra la fachada de lo que fue un hospital del siglo XVIII y que es ahora el
Centro de Arte Reina Sofía, y la última esquina del Triángulo de Oro. Es el museo de arte contemporáneo de la ciudad y su obra más famosa quizá sea el ?Guernica? de Picasso. Pero Picasso no es el único pintor representado; Dalí, Joan Miró y muchos más pintores y escultores contemporáneos tienen sus obras expuestas aquí. Tambien se organizan unas exposiciones temporales importantes y concurridas, dedicadas a la fotografía o a artistas contemporáneos. La librería de este museo (no la tienda de recuerdos que se encuentra en la entrada) es una de las mejores de la ciudad, con libros y albúmenes de arte, fotografía y arquitectura. Algunos otros edificios interesantes por esta ruta incluyen
el Congreso de los Diputados (Las Cortes), la Bolsa, los hoteles
Ritz y
Palace, la Real Academia de la Lengua y la
Casa de America (Palacio de Linares).
El Madrid de los Austrias Por su fisonomía, se podría decir que Madrid es más bien una ciudad moderna, de los siglos XVIII al XX. Desafortunadamente, al crecer la ciudad, se demolieron muchos edificios de los barrios antiguos para construir bloques de pisos y oficinas. Sin embargo, la zona conocida como los Austrias (que se refiere a la epoca en que España formaba parte del Imperio Austro-Húngaro, o al inverso) data de los siglos XVI y XVII. De noche, es una zona espectacular, cuando las farolas dan a las calles estrechas y zigzagueantes un encanto especial. De noche, sin embargo, no es tan fácil apreciar todos los detalles arquitectónicos que hay por ver. De cualquier forma, de día o de noche, es quizá una de las zonas más bonitas de Madrid. Empezaremos este recorrido desde la estación de metro Ópera. Al salir, verás la plaza recientemente rehabilitada detrás del
Teatro Real, tambien recientemente renovado. Despues de muchos retrasos y problemas, por fin se volvió a abrir en 1997. En frente de este, encontrarás la
Plaza de Oriente, con el Palacio Real (siglo XVIII) de fondo. El palacio sirve hoy en día de museo y para funciones oficiales. La Plaza de Oriente está rodeada de cafes elegantes y es un lugar genial para sentarse y descansar. Uno de los cafes más famosos es el
Cafe de Oriente.
Bajando hasta el palacio, gira a la izquierda. Pasarás al lado de la Catedral de la Almudena, una iglesia antigua y moderna a la vez, que ha tardado mucho tiempo en acabarse, aunque algunos piensan que aún le sigue faltando unos retoques como mínimo. Toma la primera derecha y baja la pequeña cuesta. Desde aquí (y luego bajando por la curva) podrás ver lo poco que queda de la antigua muralla árabe, que volvió a ver la luz cuando se realizaban obras de restauración. Actualmente sirve de escenario para producciones de teatro al aire libre, principalmente en la primavera y el verano. Subiendo de nuevo a la calle Bailen, cruza hasta la calle Mayor. A mano derecha pasarás el Palacio del Duque de Uceda (siglo XVII), que hoy sirve de cuartel general para la Capitanía General. Una manzana más arriba, te encontrarás con
la Plaza de la Villa, donde destaca el Ayuntamiento de la ciudad, del siglo XVII. Está rodeado por antiguos palacios como la Casa de Cisneros y la Torre de los Lujanes (siglo XV), el Palacio del Cordón y la Casa de Iván de Vargas, hoy en día todos ellos oficinas del ayuntamiento. La Casa de Cisneros (siglo XVI), en particular, es un muy buen ejemplo de la arquitectura plateresca. Esta plaza pequeña es especialmente espectacular de noche.
Si tomas la calle Cordón, una pequeña calle que te transportará a otros tiempos, cruza la calle Sacramento y continúa hasta llegar a la calle Segovia. Justo enfrente, verás una iglesia redondeada, la Iglesia de San Pedro. Antaño se encontraba el Nuncio Papal en este área. Algunas de las antiguas residencias, establos, etcetera, ahora son cafes y restaurantes como el
Cafe del Nuncio o la
Taberna de los 100 vinos, un buen restaurante en lo que antes eran establos. Esta zona se ha vuelto a convertir en una zona de la clase media alta, pero sigue manteniendo su viejo encanto. Algunas de las zonas más bonitas incluyen la Plaza de Paja. Baja por la calle Segovia y toma la primera izquierda despues de la iglesia. Gira a la derecha en la calle Príncipe Anglona y la primera izquierda. Saldrás a la
Plaza de la Paja que, como indica su nombre, es donde se vendía la paja hace más de un lustro. Es un lugar tranquilo para descansar. Tambien puedes visitar la Capilla del Obispo, un edificio gótico con un retablo renacentista. Desde allí, nos dirigiremos a una serie de plazas, incluyendo la de San Andres, la Puerta de Moros y la
Plaza de la Cebada. Esta zona ha sido invadida por bares, restaurantes y terrazas, así como músicos y actuaciones de todo tipo. Es una zona muy popular en las tardes soleadas y los fines de semana por la noche.
Si tomamos la calle Cava Baja (no la Cava Alta), eventualmente nos conducirá a una de las plazas más bonitas de toda España, la Plaza Mayor. Hace años esta calle estaba repleta de hoteles y restaurantes. Los restaurantes de hoy son un poco más caros, pero un lugar idóneo para probar nuevas tapas. Uno de los restaurantes más famosos es la Posada de la Villa, una posada de verdad que data del siglo XVII. Al llegar a la calle Segovia otra vez, verás una cruz de cemento en medio de una pequeña plaza que se conoce como la Puerta Cerrada. Aparentemente, se cerraba esta puerta para que no entrasen los mendigos a la ciudad.
Toma la calle a la izquierda, subiendo una pequeña cuesta, la calle Cuchilleros. Verás la entrada a la
Plaza Mayor, el Arco de Cuchilleros, elevándose por encima de la calle. En esta esquina encontrarás el restaurante
las Cuevas de Luis Candelas, una referencia al heroe popular de Madrid. Tambien por esta calle hay una gran cantidad de mesones y restaurantes (incluyendo el restaurante más antiguo del mundo,
Botín) que antaño sirvieron de bodegas y almacenes y que hoy en día son muy populares con los turistas y madrileños. Una vez dentro, verás en medio de la plaza adoquinada la estatua de Felipe III.
Despues de establecer la capital del imperio en Madrid en el siglo XVI, lo que antes había sido el mercado central se convirtió en el escenario para algunos de los acontecimientos religiosos y culturales más importantes de la ciudad (como procesiones, juicios y ejecuciones durante la Inquisición, así como corridas de toros y festivales). Actualmente, se celebran conciertos y actuaciones teatrales aquí en la primavera y el verano. Los domingos por la mañana se convierte en el paraíso para los coleccionistas de sellos y monedas, mientras que en Navidad y durante Carnaval, podrás encontrar todo tipo de decoración para ti y tu casa. Esta plaza es el corazón del Madrid antiguo y es quizá el corazón del Madrid moderno, tambien.
Algunos otros edificios y parques por ver en esta zona de Madrid incluyen el
Monasterio de las Descalzas Reales (cerca de la Puerta del Sol), la
Iglesia de San Isidro (la antigua Catedral), el
Monasterio de la Encarnación del siglo XVII (cerca de la Plaza de Oriente), el
Palacio de Santa Cruz (en la Plaza Provincia, junto a la Plaza Mayor), el parque Vistillas (para unas vistas fantásticas de la ciudad antigua, la Catedral, el Palacio y la Casa de Campo, por la Calle Bailen, antes de llegar a la Calle Segovia) y una cantidad casi infinita de pequeñas calles y plazas que mantienen su viejo encanto y que están por ?descubrir?.
Plaza de España y Argüelles Empezaremos este recorrido en la
Plaza de España. Esta plaza se ha convertido en la nueva puerta a la ciudad y es quizá una de las zonas más transitadas de Madrid. Desde este punto, casi todo está a mano: El Palacio Real y los Austrias, las tiendas y cines de la Gran Vía, la
Puerta del Sol y la zona de Argüelles.
Toma el metro hasta la estación Plaza de España. La estación tiene muchas salidas pero todas salen a una de las esquinas de la plaza. En el centro, encontrarás el monumento a Cervantes, una estatua preciosa con sus dos personajes más universales, Don Quijote y Sancho Panza. A dos lados de la plaza se encuentran dos edificios importantes y relativamente históricos, la Torre de Madrid y el Edificio España. Cuando se construyeron en los años 50, eran los edificios más altos de la ciudad. Hoy en día la plaza le ofrece al transeúnte un descanso de la ciudad y no es inusual encontrarse a gente tirada en el cesped o sentada en un banco, disfrutando del buen tiempo. Tambien se organizan ferias de artesanía en la plaza un poco antes de Navidad y hasta Reyes (6 de enero).
Si tomas la calle Princesa, alejándote de la Plaza, verás una muralla alta de ladrillo. Sube por las escaleras al final de la muralla que te llevarán a una pequeña plaza. Sigue recto por la calle Conde Duque. Subiendo un par de manzanas por esta calle adoquinada, con sus cafes, bares y restaurantes, pronto se llega al
Cuartel del Conde Duque. Antiguamente, este edificio sirvió de cuartel para la Guardia Real construida bajo Felipe V. Hoy en día, sin embargo, es un centro cultural que celebra fantásticas exposiciones de arte contemporáneo, conciertos y obras de teatro al aire libre en verano, así como talleres, entre otras cosas. En esta zona hay muchas plazas pequeñas y tranquilas en las que descansar.
Baja otra vez a la calle Princesa y gira a la derecha. A sólo unos pocos metros a mano derecha se encuentra la entrada al Palacio de Liria. Este palacio es la residencia histórica de la Duquesa de Alba. Se puede visitar pero tienes que organizarlo primero. Tiene una gran colección de arte y la organización que requiere de tu parte para visitarlo bien merece la pena.
Volviendo a la calle Princesa, sube hacia la derecha. Al llegar a El Corte Ingles, habrás entrado de pleno en la zona de Argüelles. Esta zona es conocida por las tiendas que hay en ella así como los estudiantes que pululan por sus calles. La universidad no está muy lejos (Moncloa) y muchos estudiantes han optado por vivir en esta zona. Si lo tuyo no es ir de compras, el paseo por estos bulevares señoriales llenos de árboles es una buena excusa para conocer Argüelles. Baja por la calle Marques de Urquijo. Al llegar al final de esta calle, tendrás el
Parque del Oeste en frente. Es un parque enorme y genial para escapar del ruido de la gran ciudad que acabas de dejar atrás. Justo en la entrada, verás el
Teleferico, que para los que no sufren de vertigo, es una manera fantástica de ver esta parte de la ciudad desde arriba, así como la
Casa de Campo.
Si tomas una izquierda en el Paseo del Pintor Rosales, una de las calles más exclusivas de la ciudad debido a las vistas desde los balcones, nos encontraremos con el edificio más antiguo de Madrid, aunque no es de origen español. Se trata del
Templo de Debod, un templo egipcio dedicado a la diosa Isis que el gobierno egipcio donó a España en 1960. El templo iba a quedar sumergido al construirse la presa Asuán, y en vez de destruir este monumento histórico, se trajo a Madrid. Se puede visitar.
Si cruzas de nuevo al Paseo del Pintor Rosales, sube por la calle Ventura Rodríguez. En el número 17 se encuentra el Museo Cerralbo, antiguamente el palacio del Marques de Cerralbo. El museo contiene una colección valiosísima de arte, como pinturas de Goya, Zurbarán, El Greco y Van Dyck, así como una colección interesante de monedas, mobiliario y porcelanas.
Puedes tomar esta misma calle hacia la calle Princesa donde encontrarás la estación de metro Ventura Rodríguez, o gira a la derecha en Princesa hacia la Plaza de España. A unas dos manzanas se encuentra la Plaza de los Cubos, muy popular por sus bares, restaurantes y cines. En la misma plaza y detrás, en la Calle Martín de los Heros (se puede acceder desde la plaza), hay varios cines que pasan películas en versión original con subtítulos en castellano.
El Madrid Intelectual ¿Que tenían en común Ernest Hemingway, Pío Baroja y Cervantes? No te preocupes; no saldrá en el examen. Pues, los tres frecuentaban la zona de Madrid conocida como las Musas (así como el Parnaso e ?Iluminado?), hoy mejor conocido por el número infinito de bares, tabernas y restaurantes que rodean la Plaza Santa Ana y la Calle Huertas.
Si tomas el metro hasta la estación Sol, sal por la calle Carretas. Saldrás directamente a la
Puerta del Sol. Al salir de la estación, verás la Casa de Correos, que hoy pertenece al ayuntamiento. El reloj de este edificio es el más famoso de España ya que es desde aquí, o en persona o a traves de la televisión, que la gran mayoría de españoles celebran el año nuevo. Directamente enfrente de la Casa de Correos, encontrarás la estatua de Carlos III y detrás, el símbolo de Madrid, el oso y el madroño.
Sube por la calle Carretas y continúa hasta llegar a una plaza grande (Jacinto Benavente). Gira a la izquierda en la calle del Prado (Plaza del Ángel). En un par de manzanas estarás en la
Plaza de Santa Ana, el comienzo de este recorrido literario.
La Plaza de Santa Ana es quizá una de las zonas de Madrid más vivas y entretenidas de noche. Pero lo que no saben muchos es que fue una zona literaria muy viva en un momento de su historia, o por lo menos, una zona que inspiró a muchos escritores. En verano, las aceras y la plaza están llenas de mesas y gente. Es un lugar genial para encontrar a tus amigos o conocer a gente. De día, sin embargo, es una plaza mucho más tranquila .
El hotel
Reina Victoria debería estar a tu izquierda. Este hotel reformado es famoso por los toreros que se hospedan cuando están faenando en Madrid. A tu derecha, verás una pequeña calle llamada San Sebastián, con una iglesia del mismo nombre. Es bastante famosa y ha sido incluida en muchas obras, pero quizá la más importante sea
Misericordia de Perez Galdós. La iglesia, sin embargo, no sólo sirvió de fuente de inspiración, sino que formó parte de la vida y muerte de muchos escritores. Aquí se casó el poeta romántico Gustavo Adolfo Becquer. La iglesia es además el lugar dónde se guardan los certificados de defunción de Cervantes, Lope de Vega y Ruiz de Alarcón, entre otros.
Si vuelves a la plaza, gira a la derecha por la calle del Prado. Encontrarás un montón de bares y restaurantes hasta llegar al más famoso de la plaza,
la Cervecería Alemana (cerca del
Teatro Español). Es un cafe al estilo antiguo, y un lugar agradable para sentarse, relajar, leer el periódico y tomar algo. Eso es precisamente lo que le gustaba hacer al escritor Jardiel Poncela y al pintor Solana. Aparentemente, tambien era un lugar bastante popular entre los toreros.
Si sigues bajando por la calle del Prado, llegarás a la calle Echegaray. A mano izquierda se encuentra uno de los bares más famosos de Madrid, famoso por su decoración, entre otras cosas,
Los Gabrieles. Las paredes están cubiertas de azulejos pintados, cada sala con un tema distinto. La sala más famosa es un tributo a la pintura de Velázquez,
Los borrachos. De día, este local es un cafe y de noche, un bar muy vivo. Dos manzanas a la derecha y estarás en la conocidísima calle Huertas. De día se parece a cualquier otra calle de esta zona de Madrid, pero de noche padece una transformación radical. Huertas es una calle de copas. Encima, es una calle bastante larga; ves haciendo números. Una palabra de precaución. De noche, como te podrás imaginar, es una calle ruidosa, con una aglomeración de coches y peatones sin rival. A partir de las tres de la mañana cuando oficialmente cierran muchos bares, no es nada inusual que los vecinos ya hartos de tanto ruido viertan un cubo de agua encima de los paseantes más molestos.
Antes de llegar a la calle Huertas, se cruza una pequeña calle, Infante. Si la tomas, saldrás a la esquina de las calles Cervantes y León donde Cervantes pasó los últimos años de su vida. Desafortunadamente, se demolió la casa en el siglo XIX, pero este gran autor sí está enterrado en Madrid. Su tumba se encuentra en el Convento de Trinitarias en la calle Lope de Vega, pero sólo abren las puertas al público en contadas ocasiones. Cervantes no fue el único autor de renombre que vivió en este barrio. Góngora y Quevedo, así como Lope de Vega, tambien vivieron en esta zona. Lope de Vega vivió en el número 11 de la calle Cervantes, y hoy en día es la
Casa Museo de Lope de Vega. Tambien puedes visitar el pequeño huerto que tanto quería.
Un poco más abajo en la calle Cervantes encontrarás la calle Quevedo. Góngora alquiló una pequeña casa en esta calle y vivió aquí más de seis años. Sin embargo, Quevedo compró la casa y echó a Góngora. No se habían llevado muy bien antes de este episodio y mucho menos despues.
Si vuelves a la calle del Prado, te encontrarás con uno de los monumentos literarios de Madrid, el Ateneo (número 21 de esta calle). Se construyó en 1835 por gente progresista y liberal, como Ramón Mesonero Romanos, quienes creían que a Madrid le hacía falta más espacio dedicado a actividades culturales. Más tarde, Pío Baroja y otros autores frecuentarían este monumento cultural. Actualmente, sigue teniendo una de las mejores colecciones de periódicos y revistas de Madrid, y continúa celebrando debates y exposiciones.
Finalmente, no podemos abandonar este recorrido sin mencionar la
Filmoteca (Cine Dore), un cine dedicado a pasar películas de todo el mundo, con retrospectivas dedicadas a directores como Kurosawa, Bergman o Billy Wilder, por ejemplo. Es un lugar genial para escapar del calor de verano y ver películas de excepción. La cafetería en el patio interior es agradable y la librería es una de las mejores en la ciudad. El cine se encuentra cerca de la estación de metro Anton Martín en el número 3 de la calle de Santa Isabel.
Este barrio, antaño famoso por los escritores, poetas y pintores que vivían, trabajaban y descansaban aquí, es ahora un lugar divertido para pasar una noche de fin de semana. Pero, vete a saber, quizá hay otros escritores en prácticas, tomando notas mentales de toda la gente paseando por las calles de Santa Ana.