Historia
¿Cómo pudo una ciudad tan insignificante como Madrid convertirse en la capital más grandiosa y poderosa del imperio? Su localización, en el centro de la península, fue de gran ayuda, pero al mismo tiempo la influencia de un rey en concreto echó los cimientos de su historia, y esa corre pareja con la del país entero.
¿Romanos? Muchos historiadores aseguran que los orígenes de Madrid se acercan a la epoca de los romanos, pero no existen pruebas concluyentes. Aunque se cree que desciende de una ciudad romana llamada Mantua Carpetana, sí se han encontrado muchas reliquias arqueológicas que fundamentan mejor la teoría que propone que ha habido civilización continua aquí durante tantos años como en el resto de Europa (aunque, claro, no romana). Muchas de estas reliquias y tesoros se pueden encontrar en el
museo Nacional Arqueológico.
Musulmanes Por muy oscuros que sean los orígenes de Madrid, se puede documentar la invasión de los musulmanes. Alrededor del siglo IX, Mayrit, como se le llamaba en la epoca, fue de gran importancia dada su situación geográfica; sirvió como mirador cuando los cristianos intentaron reconquistar la península. El Alcázar fue perfecto en este sentido, ubicado encima de la roca donde actualmente se sitúa el palacio Real; desde allí se veía todo y se controlaban los movimientos del enemigo.
Cristianos Las fuerzas cristianas atacaron Mayrit alrededor del 932 sin exito y despues en 1047 porque la veían estrategicamente como una manera de entrar en el norte de la península. Pero no fue hasta 1086 (durante el reinado de Alfonso VI) cuando fue capturada junto con Toledo. En esa epoca Mayrit no era más que un pueblecito medieval entre tantos, con una población de unos 4000 habitantes.
Las Cortes y el nacimiento de una nueva capital En el siglo XIV se instalaron las Cortes. En el XVI Madrid ya funcionaba como un centro comercial y financiero y esta situación dio pie a la creación de lugares de gran interes como, por ejemplo la
puerta del Soly la
plaza Mayor. Luego el famoso Cristobal Colón, con la ayuda de la reina Isabel la Católica, "descubrió" las Americas y vino la expulsión de los judíos. Madrid se convirtió finalmente en la capital del Imperio en 1561. La población de la ciudad en ese momento era aproximadamente de 15000 habitantes.
El Madrid de los Borbones Madrid empezó el año 1700 con la subida al trono de Felipe V. La ciudad estaba en un estado de decadencia increíble. Se crearon entonces muchos edificios y lugares de gran importancia: los márgenes del Manzanares, el
puente de Toledo o el edificio del Monte de Piedad. La llegada de un nuevo monarca, Carlos III, considerado como el mejor alcalde de Madrid creó un nuevo plan de modernización bajo el cual nació el Salón del Prado, que se extiende desde la fuente de
Cibeles hasta Atocha. Otros monumentos incluyen la
fuente de Neptuno y la grandiosa
puerta de Alcalá.
El siglo XIX La primera mitad se caracteriza por la invasión francesa y la “destructiva” idea de Jose Bonaparte de derribar todas las iglesias y todos los edificios que supusieran - según el - una amenaza para Francia. Con la toma de poder de Fernando VII, sin embargo, todo fue devuelto a las iglesias y se empezó la reconstrucción de lo perdido durante las guerras. Durante la segunda mitad, Madrid recuperó su esplendor urbanístico poco a poco: el
palacio de Linares y el
palacio de Gaviria, además del viaducto de 1873, son buenos ejemplos.
La República Madrid se despidió del siglo XIX con la misma sensación de derrota que el resto de España, por la perdida de Filipinas, Cuba y Puerto Rico: las que hasta entonces habían sido las últimas colonias del imperio español. Tan sólo un hecho urbanístico rompía la monotonía del momento: la Ciudad Lineal, ideada por el ingeniero Arturo Soria, era una concepto moderno, rompedor y único hasta entonces en el mundo que mantuvo ocupada a la ciudad hasta bien entrado el nuevo siglo.
La Guerra Civil Los intentos de cambio no cuajaron en la España de entonces, que intercalaba gobiernos liberales y conservadores sin conseguir la estabilidad que se buscaba. Finalmente, las grandes diferencias entre unos y otros terminó derivando en la sangrienta guerra civil que comenzó en 1936, tras el golpe militar contra el gobierno de la República, y que finalizó en 1939. En esos tres años Madrid sufrió el peor de los asedios. En la zona centro los republicanos, percatados del eminente peligro que corría la ciudad a manos de la metralla enemiga, ordenaron cubrir y proteger con ladrillos y sacos el símbolo de la ciudad: la Cibeles.
Los años 50 y 60 Terminada la guerra, Madrid se enfrenta a la reconstrucción que se inicia con el Plan General de Ordenación de Madrid. Se termina la
Gran Vía y la llegada masiva de inmigrantes de otras zonas del país -aún más empobrecidas- empieza a perfilar la gran urbe en la que, en poco tiempo, se convirtió. En los 60 se crean nuevos barrios en las afueras.
La democracia Madrid despierta del letargo de la posguerra y comienza un plan urbanístico que pretende arreglar muchos de los edificios afectados por la guerra. Además de la ampliación de la ¡hay que decirlo!- maravillosa red de
metro de Madrid, de las numerosas rehabilitaciones de fachadas y del cuidado de las zonas verdes de la ciudad (parques, árboles en casi todas las calles, fuentes) se ha construido la torre Picasso y las
Torres KIO. Estas son el verdadero emblema de la modernidad en Madrid y de su apertura a los nuevos cambios, pues representan el acontecimiento más importante vivido por el país en los últimos años: la integración en la Unión Europea y en la zona euro. De ahí que las torres recibieran como nombre Puerta de Europa, un nombre medieval para una perspectiva moderna.