La ciudad que hemos construido es un eterno regreso al futuro. Jose Ignacio Cabrujas, escritor venezolano.
En 1567, y luego de muchos tropiezos, la expedición comandada por el español Diego de Losada llegó a un hermoso valle regado por las aguas del río Guaire y formado por el cerro El Avila, the Parque Nacional y parte de la Cordillera interna de la Costa. Losada y su expedición conformada por 136 hombres se vieron en la necesidad de derrotar una feroz resistencia indígena para luego establecer el poblado el 25 de julio del mismo año.
En una ceremonia pública, Losada, con las palabras "tomo posesión de esta tierra en el nombre de Dios, Su Majestad el Rey y la nación española," fundó la ciudad conocida como Caracas. La ciudad nueva fue nombrado Santiago de León de Caracas: Santiago, por el santo patrón de España; León, por el gobernador de aquel entonces; y Caracas, por el grupo indígena que habitaba la cordillera interna de la costa.
La ciudad fue elegida como el asentamiento administrativo de la Provincia de Venezuela en 1577. Era el lugar ideal para el establecimiento de la colonia: su cercanía al mar, numerosas tierras ricas y la defensa contra piratas que brindaba el cerro El Ávila, la convirtió en sede del poder central.
La distribución de la ciudad fue establecida de acuerdo con las Leyes de India para la creación de las capitales en el Nuevo Mundo, según las disposiciones del Gobierno español. Las especificaciones variaban desde el diseño de las casas, la seguridad, la accesibilidad y el transporte de agua, hasta las dimensiones utilizadas para plazas y calles. La nomenclatura de las calles se refiere a las esquinas, las cuales llevan un nombre relativo a algún hecho importante que se suscitó en ese lugar. Por ejemplo, encontramos la esquina Peligro a Pele el Ojo, Pinto a Miseria, entre muchas otras.
En 1812, la ciudad quedó convertida en ruinas por la violencia de un terremoto que los sacerdotes católicos utilizaron como evidencia de la ira divina frente a quienes habían decidido independizarse de la Corona Española. El siglo XVIII, bajo el mando de Simon Bolívar, se convirtió en el centro de la primera guerra por la Independencia (1810-1821). Más tarde, Caracas se convirtió a la capital de la república venezolana y una de las colonias españolas más prósperas de Sudamerica.
A pesar de los logros políticos, Caracas continuó su crecimiento. Durante el mandato de Antonio Guzmán Blanco (gobernante cuya obsesión era convertir a Caracas en una replica de París), se realizó un gran trabajo de urbanismo: se construyeron teatros, bulevares, monumentos, iglesias, estatuas, plazas, hospitales, un acueducto, el Observatorio Cajigal y el Palacio Federal o Capitolio.
Años más tarde, el inicio de la industria petrolera provocó grandes transformaciones que favorecieron la concentración demográfica, la movilidad social y la realización de grandes obras públicas. Gracias al petróleo, Caracas, pudo ver cumplido el sueño de la modernidad. En la decada de los cincuenta, la vocación modernizadora del dictador Marcos Perez Jimenez cubrió a Caracas con la ideología sustentada en criterios de eficiencia, en la idea de enriquecimiento de la cultura a traves de la incorporación de mano de obra calificada y extranjera, de modificación del entorno físico y de un culto a los más nuevos materiales, esteticas y tecnologías de construcción. Todo esto, amparado bajo el auge petrolero.
Hoy por hoy, Caracas es una ciudad cosmopolita llena de contrastes, costumbres y tradiciones, y cuenta con más de cuatro millones de habitantes. Posee algunas de las mejores piezas arquitectónicas del continente, y es el centro cultural, educativo, artístico, científico y económico de Venezuela. Aquí encontrará teatro, danza, museos, monumentos históricos, lujosos hoteles, parques, cines, finos restaurantes y, hacia al norte, el esplendido Ávila que protege la ciudad.
Buscar en la Web más información sobre Caracas
Compara y encuentra el mejor precio: