Puntuación media:
Instalado en una vieja y atractiva casa del siglo XVIII, Francesc Rovira, junto a su hermana Dolors, y bajo la atenta vigilancia de su madre Conchita, nos ofrecen una curiosa y divertida mezcla de sabores, estilos y técnicas: la cocina de montaña tradicional, la casera de la fonda, la creativa más imaginativa y todas aquellas derivaciones posibles en un marco de gran calidez y servicio muy familiar. Restaurante para paladares exigentes y con buena relación calidad-precio
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