Puntuación media:
Restaurante del hotel con el mismo nombre. Cocina tradicional en abundancia que permite disfrutar de la cocina lebaniega en un entorno paisajístico sin comparación. De lo más típico, su cocido lebaniego, que es básicamente igual que el cocido que todos conocemos. Otras posibilidades son la menestra y el zancarrón. Carta de vinos no destacable. Tiene gran afluencia de público en fines de semana.
Sin duda el mejor cocido lebaniego que he comido en mi vida. Servicio muy bueno,atencion esmerada y relacion precio calidad inmejorable. Volveremos
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