En el siglo IX, el señorío de Santander pertenecía a los abades del monasterio de San Emetrio. Más tarde fue a parar a manos del infante Pedro y, algún tiempo después, en 1465, Enrique IV lo entregó al Marqués de Santillana aunque, debido a la oposición de sus habitantes, siguió perteneciendo a la jurisdicción real. Durante la Edad Media fueron muy importantes el puerto y los astilleros, ya que era la salida marítima natural de Castilla. La característica principal de esta época es que el señorío de Santander (que así se llamaba en aquella época) estaba dividido en dos grandes barrios: Puebla Nueva, que estaba cerca de la abadía y sus habitantes se dedicaban en su mayoría a la artesanía y al comercio; y Puebla Vieja, que estaba situado en la zona cercana al puerto y estaba principalmente habitado por pescadores. Esto sucedería hasta que, después de muchos enfrentamientos entre ambos barrios, fueron sometidos a la jurisdicción de un mismo concejo.
Durante la Edad Moderna el mejor momento fue durante el siglo XVI, cuando fue el puerto de exportación, compitiendo con Bilbao, de lana castellana que procedía del Consulado de Burgos. Tras un período de decadencia, en el siglo XVIII llegó la época del crecimiento, gracias al comercio con América, ya que fue el único puerto del Cantábrico que se benefició del decreto de libre comercio. En 1755, un año después de crearse un obispado, Fernando VI le concedió el título de ciudad.
En 1857 se fundó el Banco de Santander. Todo el siglo XIX estuvo lleno de prosperidad y crecimiento gracias a la exportación de harinas castellanas a Cuba y Puerto Rico. En 1941 gran parte de la ciudad fue destruida en un incendio.
Buscar en la Web más información sobre Santander
Compara y encuentra el mejor precio: