Tanto la ciudad como la isla de Ibiza ya estaba ocupada en la Edad de Bronce, como indican los yacimientos del período megalítico que se han encontrado en la zona. No obstante, hay que esperar al año 654 a. de C. para hallar datos escritos sobre los asentamientos humanos en el lugar. El primer dato histórico de estas características pertenece a la dominación de los cartagineses, quienes fundaron la colonia Ibosim. Posteriormente los romanos le cambiaron el nombre por el de Ebusus y en el siglo I d. de C. se le denominaba a toda la isla Pitiusa o isla de los pinos. Con la llegada de la civilización árabe, en el año 901, se desarrolló la agricultura y arquitectura en la ciudad, que llamaron Yebisah. En 1235, las tropas catalanas, por orden de Jaume I, conquistaron la isla. En estos años se levantaron murallas sobre las primitivas árabes, debido a las incursiones de piratas.
A lo largo del siglo XVIII, se pretendió reunir a toda la población ibicenca y para ello se construyeron parroquias, sin embargo, la población continuo dispersa. A lo largo de ese siglo, la ciudad creció fuera de las murallas llegando a constituir el barrio de la Marina. En esa zona vivían las personas que se dedicaban a la pesca y actividades portuarias.En este tiempo, la economía de la ciudad se basaba en la agricultura y la explotación de salinas.En 1782 se convirtió en sede Episcopal y un año después toma cargo de posesión el obispo D. Manuel Abad. A partir de entonces se modernizan los criterios de estructuras sociales.La población sigue creciendo a lo largo del siglo XIX. El barrio de la Marina crece al ser construidos la Pescadería y el Mercado.
En el siglo XX, la ciudad (y también la isla) ya era un compendio de multitud de culturas y con el transcurso de los años se ha ido reafirmando como un importante centro turístico, con la masiva construcción de hoteles, numerosas tiendas de souvenirs, grandes zonas de ocio y un gran atractivo turístico.
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