Caminar por Roma es tropezar a cada instante con parte de la historia. Es ver en cada esquina una piedra con muchas historias por contar. Bellísima desde todos los ángulos, con una luz naranja muy característica. Para recorrerla de punta a punta a pie y no perderse ningún rincón. Sólo caminar por sus calles es un placer o en verano poder mojar los pies en alguna de las fontanas que se encuentran en la enorme cantidad de piazzas que hay en la ciudad.
Última visita: Julio 2006
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