Roma es una ciudad que no te dejará indiferente de ninguna manera: desde sus monumentos, edificios y esculturas gradiosos (sin palabras) hasta el caos de sus calles y (¿por qué no?) la brusquedad con que en los lugares turísticos en ocasiones se trata a la gente que la visita. Consejo: alimentáos a base de pizza. Están buenísimas, las hay para todos los gustos y la relación calidad precio es excelente. Supongo que lo ideal será visitarla con tiempo pero yo tan solo disponía de tres días. La Basílica de San Pedro, la Capilla Sistina, el Foro, el Coliseo, el Palatino... no hay palabras para describirlos, hielan el corazón (recomiendo visitar la iglesia de Santa María en el Trastevere y evitar, si es posible, la Plaza de España y la Fontana di Trevi: están ultrasaturadas). El metro funciona bien y es sencillo utilizarlo. Recomiendo madrugar siempre que sea posible pues se ahorra mucho tiempo en colas interminables, especialmente en el Vaticano. Merece la pena estar en la Basílica de San Pedro a primera hora y poder apreciar su grandiosidad sin la multitud que poco después la invade. Cruzar la calle en algunas ocasiones es un acto de fe y es mejor aceptar que la atención al público no funciona como un reloj suizo (Italia no es Suiza) o puedes desesperarte. Evitad los restaurantes para turistas: te clavan y la comida no es buena.
Estupendo para: Historia/Cultura, Presupuesto
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