La Catedral y la plaza del Obradoiro son el corazón de una ciudad hecha de granito. Puedes comprar de todo, desde lo más diseñoso hasta lo más kistch, el ambiente es a la vez abigarrado y agradable. Mucha piedra con encanto medieval y bastante limpia en general (siempre hablo de la parte vieja), pasear por sus calles, en especial por la noche, es una experiencia que puede trasladarte a otra época. Por cierto, NO comer en el restaurante El Estanco (c/ Hórreo 26), caro, de escasa calidad y MUY AHORRATIVOS en los productos.
Última visita: Octubre 2006
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