Pasé casi dos meses allí. Es una ciudad mezcla de lo moderno y lo decadente. Las diferencias sociales allí son muy evidentes. Lo mismo se ven los coches y chalets más caros, que las casas más ruinosas en la baixa. Sacan mucho partido del río Douro, pues sus márgenes tienen muchos barecitos y restaurantes de fado. La vida nocturna brilla por su ausencia en la ciudad en sí, ya que a partir de las ocho o nueve de la noche no hay mucha gente en sus calles. El autobús nocturno empezaba a correr a partir de las nueve, cuando en mi ciudad empieza a las 12. Las discos están en las afueras. Tienen algunos de los centros comerciales (shoppings les llaman allí) más bonitos que he visto. Los portugueses no nos tienen mucho cariño, siempre están a la defensiva pensando que España quiere anexionar a su país. El idioma me encanta, lo comparo al castellano antiguo. La ciudad en sí no tienen una gran población, algo más de 200.000, pero incluyen en el Gran Oporto, la ciudad al sur del Duero de Vila Nova de Gaia y toda el área metropolitana. Me quedaron ganas de volver y practicar el idioma.
Última visita: Junio 2005
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