Me gustó absolutamente todo de Parma: el ambiente cultural de la ciudad, especialmente el musical (¡menuda programación la del Teatro Regio!); sus monumentos; la amabilidad de sus habitantes; su manera de disfrutar de la vida (auténticos sibaritas); con qué maestría se desplazan en bicicleta (sin disfrazarse de ciclistas como en España y sin casco, con naturalidad y sin dar la nota); y su queso parmeggiano (uno de los más sabrosos del mundo). Una de las ciudades más bellas de Italia.
Estupendo para: Historia/Cultura, Teatro/Música
Última visita: Abril 2007
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