restaurante pequeño, pero agradable. la comida excelente y sencilla, elaborados con conservas de gran calidad. el trato es muy cercano, no hay carta y te lo cantan todo. el entorno es excepcional, en medio del casco antiguo de tarragona. en apariencia no es nada del otro mundo, su calidad es sutil, vale la pena visitar el restaurante (y la ciudad!)
Última visita: Marzo 2007
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